La inteligencia artificial útil para una empresa rara vez es un chatbot genérico. Es un asistente que responde con la documentación interna de tu negocio y cita de dónde saca cada dato; un clasificador que ordena cientos de correos o solicitudes al día; o un extractor que convierte facturas y contratos en PDF en datos que puedes usar. Eso es lo que construyo.
Trabajo con empresas de Tenerife, Canarias y el resto de España que quieren aplicar IA a un problema concreto y medible, no a una demo. Combino modelos de lenguaje con tus datos mediante RAG (generación aumentada por recuperación), los integro en tus procesos y los despliego en la infraestructura que prefieras.
Antes de proponer nada, evalúo si el problema necesita IA o si bastan reglas y automatización. Cuando la respuesta es IA, medimos la calidad con ejemplos reales de tu día a día antes de ponerla en producción.
Qué es RAG y por qué importa para tu empresa
Un modelo de lenguaje por sí solo no conoce tus tarifas, tus procedimientos ni tus contratos, y cuando no sabe algo tiende a inventarlo. RAG resuelve ambas cosas: antes de responder, el sistema busca en tus documentos los fragmentos relevantes y se los pasa al modelo con la instrucción de responder solo a partir de ellos y de citar la fuente. El resultado son respuestas basadas en tu información, actualizables sin reentrenar nada y auditables.
Casos de uso habituales
Son ejemplos ilustrativos, no proyectos reales de clientes. Un asistente interno para que el equipo consulte procedimientos y normativa sin buscar en veinte carpetas. La clasificación automática de solicitudes que llegan por formulario o correo, con respuesta sugerida para las más frecuentes. La extracción de datos de facturas, albaranes o informes en PDF para alimentar tu sistema de gestión. Y resúmenes periódicos de reseñas, incidencias o tickets con las tendencias que conviene mirar.
Privacidad, coste y despliegue
Tus datos se quedan en tu entorno: uso servicios de IA con contratos empresariales que no entrenan con tu información y, cuando el caso lo exige, modelos desplegados en tu propia infraestructura . El coste de la IA es por uso, así que diseño el sistema para que consuma lo justo, con límites y registros que permiten saber cuánto cuesta cada consulta. Y como cualquier sistema que puede equivocarse, incluye evaluación continua y un humano en el bucle donde la decisión importa.